Estamos ya en fase de desescalada y, para ser sincera, hay muchas cosas que no me quedan claras con toda la parafernalia que implica esta “nueva realidad” o “nueva normalidad”, pero me temo que habrá que ir adaptándose. Es lo que hay.

Lo que genera confusión e incertidumbre es saber cómo va a ser esta “nueva realidad” o “nueva normalidad” en términos económicos, sociales, laborales, personales, etc..  Creo que en muchos casos va a resultar realmente difícil saber que nos deparará el futuro más inmediato, qué va a cambiar o no, qué va a desaparecer, qué se va a generar, y cómo aprender a navegar en “este mar embravecido” plagado de incógnitas y a la vez, de nuevas oportunidades.

Ya sé que el entorno actual no nos ayuda a ver el futuro con mayor optimismo pero, para salir adelante y gestionar mejor los retos que la vida nos pone por delante, lo que realmente necesitamos es poner el foco en las oportunidades y no en las amenazas. Y eso es, justamente, lo que quiero destacar. No tenemos que negar y/o obviar las dificultades y problemas reales que emergen a diario sino que hemos de analizar la situación en su globalidad y buscar las mejores opciones para salir satisfactoriamente de este laberinto.

Acordaros de lo que comenté en un post anterior: la importancia de parar y reflexionar para “entender nuestro contexto”, analizarlo a conciencia y tomar las decisiones más adecuadas bajo el paraguas del Pensamiento Crítico. A esto añadiría la importancia de poner el foco en las oportunidades que este nuevo contexto nos pueda ofrecer.

Albert Einstein aseguró que “la crisis es la mejor bendición que puede sucederle a las personas y los países, porque la crisis trae progresos”. No le falta razón. Pese a las adversidades que se anuncian a bombo y platillo toda crisis tiene su lado bueno y la experiencia de situaciones pasadas pone sobre la mesa la generación de oportunidades que, de saber aprovecharse y pese a las dificultades que aparecen, permiten que las buenas ideas encuentren su mejor posicionamiento en el mercado.

La reflexión final que quiero compartir con vosotros emerge de una pregunta simple: ¿dónde elegimos poner el FOCO, en lo negativo o en lo positivo?, ¿en la amenaza o en la oportunidad…? Y la respuesta es ésta: es una cuestión de actitud.

Me gustaría cerrar este post mencionando un par de películas (cito estas dos aunque hay muchas más) porque destilan un refinado sentido del humor. En ambas cintas los personajes adoptan posturas positivas pese a las circunstancias.

‘Full Monty’  narra la historia de unos obreros británicos metidos a strippers. Lo cierto es que la película plantea una valiosa lección: la capacidad de reinventarse, arriesgarse y ser creativos ante una situación de crisis.

‘El becario’:  Saber cómo adaptarse a los cambios y la importancia de la diversidad (de género, edad, etc.) en un equipo. Ben Whittaker (Robert De Niro), un viudo de 70 años, se integra como becario en una startup.


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