Por un acto de honestidad me he de formular la primera pregunta a mí misma. ¿Qué razón me lleva a abrir este blog? Pues bien, ésta es la respuesta que he encontrado y que os traslado: aprender, compartir, crecer y disfrutar… Esos son los pilares que mueven mi vida y que me llevan a sentarme delante del ordenador para comunicarme con vosotros/as. Me encanta crear vínculos de convivencia, de colaboración, de intercambio de ideas y/o reflexiones… Abro este espacio que es tanto como abrir una ventana para que entre la luz.

Compartir. Esa es la palabra que me mueve. Porque compartir es descubrir nuevas perspectivas, profundizar en el fenómeno de la comunicación, tan necesario en estos momentos de ruido y de incerteza pero, también, de esperanza. Compartir ayuda a tener diferentes miradas, a crecer… Por eso, quiero compartir reflexiones, pensamientos (positivos y negativos), éxitos y errores y también, experiencias. Compartir, en fin, con la finalidad de aprender. ¡Ah, el aprendizaje…! Os confieso que me encanta compartir, disfruto cuando me hacen dudar, reflexionar, ver las cosas de otra manera, descubrir otras perspectivas…

Compartir me ayuda a abrir nuevos escenarios esto es, ampliar horizontes. En suma, a crecer.

No hay peor cosa que la rigidez, la intolerancia, la inflexibilidad. Huyamos de la intransigencia.

Ese y no otro es el sentido de este blog que empieza a caminar con humildad pero con paso firme. El momento actual es malo y todos estamos sumidos en mil y una preocupaciones. Pero habrá un mañana y regresará la normalidad. La pandemia del coronavirus nos ha golpeado a todos de una forma u otra. Nos une el dolor por la pérdida irreparable de vidas humanas pero también la preocupación por la incerteza laboral y por las dificultades económicas. Es el momento de compartir experiencias y aprendizajes. Ayudar y ayudarse. Crecer. Abrir nuevos horizontes y caminar. Como dice la cita: “el primer paso no te llevará a dónde quieres ir pero te sacará de donde estás…”. Demos ese primer paso, pues. ¿Me acompañas…?